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domingo, 11 de julio de 2010

El Aposento Alto

Domingo, 11 de julio de 2010

El toque del Espíritu

Léase el Salmo 23

Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza.

-Salmo 23.4 (VPEE)
POR algún tiempo sentí una inquietud, un deseo de ayudar a quienes sufren de enfermedades terminales en nuestra comunidad. Sin embargo, la incertidumbre, la ansiedad y un sentido de incapacidad impedía que diera el paso para ayudar. Reconocía la magnitud del desafío y mis propias fragilidades humanas, y esto me mantenía renuente a servir.


Mientras oraba, comprendí que Dios no me pedía sólo que sirviera, sino que prometía estar conmigo. Con esa seguridad, me ofrecí como voluntario.


Clamo a Dios según viajo por las carreteras polvorientas o las autopistas congestionadas para visitar a los enfermos, orando para que el Espíritu Santo me use para revelar el amor de Dios a mis nuevos amigos. Siento la presencia de Dios mientras recojo las hojas o podo el césped de sus patios, o hago para ellos otras cosas que ya ellos no pueden hacer. Soy bendecido cuando me hablan de corazón sobre los asuntos de los cuales se arrepienten, del amor, de las bendiciones, del perdón y de cómo Dios camina con ellos hacia la eternidad.

Sr. Doug M. Quinn (Oklahoma, EUA)

Oración:

Oh Dios, ayúdanos a comprender que nunca estamos solos. No importan los desafíos; estás con nosotros. Amén.
PENSAMIENTO PARA EL DÍA


¿Dónde quiere el Espíritu que sirva?



OREMOS:

Por voluntarios en la comunidad.

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